Presentación
En nuestras comunidades la tierra nos ha dado plantas medicinales para curar nuestras enfermedades.
Desde hace años abuelas, abuelos, madres, padres, curanderos y parteras se han dedicado a conocer las plantas. Como son sus flores, frutos, colores, olores, los diferentes tamaños, las formas que tienen sus hojas y si son frías o calientes.
Caminando por la comunidad o viajando a otros lugares se han dado cuenta de donde se encuentran las plantitas, como es la tierra donde crecen y junto a que otras plantas viven. Y así las han podido conocer y ocupar de diferentes maneras que como les han ensenado, y al curar nuestros males, también nosotros hemos ido dándonos cuenta para qué sirven.
Sin embargo, para poder consumir las plantas medicinales tenemos que saber si se usan solas o combinadas con otras plantas, y que partes son las que se usan para curar, ya sean hojas, flores, tallo o raíz, y como se preparan.
También es importante saber la cantidad necesaria para el tratamiento y su duración, ya que hay plantas que no es recomendable usarlas mucho tiempo o en grandes cantidades, porque pueden hacer mal.
De esta manera, el trabajo que aquí presentamos comprende el conjunto de conocimientos obtenidos en pláticas con las familias de la Sierra de Zongolica que abrieron sus puertas a los promotores y de manera amable les aportaron su sabiduría, adquirida a través de su experiencia y ahora tenemos el gusto de presentar por escrito.
Introducción
En la región montañosa se encuentran la Sierra Mazateca y la Sierra Negra de Tehuacan; al sur del Citlaltepetl o Pico de Orizaba, se eleva la Sierra de Zongolica.
La humedad y la neblina son huéspedes inseparables de la sierra; en los lugares mas encumbrados y fríos de Tehuipango, Astacinga y Tlaquilpa durante el verano y otoño la incesante lluvia cae sobre los árboles de ocote, pino, nogal, sabino; en las zonas donde la tala inmoderada no ha llegado a desbastarlos. Los colores ocres, que pintan este paisaje, contrastan con la vegetación de la parte calida de la sierra, en cuyas tierras fértiles se cultiva café, cana, plátano, naranja. Estos productos son intercambiados en el mercado local y el café es exportado a Estados Unidos. En estas tierras se cultivan grandes plantaciones que se ubican en el municipio de Tezonapa, partes del municipio de Zongolica y Omealca, y Chicomeapa.
Entre las zonas tórridas y frías se encuentra la parte templada de la sierra; en ella crecen haba, chícharo, chile y algunas veces café y caña. En las parcelas de esta zona, como en toda la sierra, el maíz y el frijol son los alimentos que de manera imprescindible son sembrados, para que así, cada año, en los comales y las ollas no falte lo necesario y los zongoliqueños sigan haciendo su vida y su historia.
Su devenir
Los orígenes se conocen a través de un códice escrito, a mediados del siglo XVI, en lengua náhuatl. El comienzo deviene de un lejano lugar llamado Chicomoztoc, siete cuevas.
"Todo transcurre en el tiempo del mito", como dice Aguirre Beltrán. En la migración, los nonoualcachichimecas, tribus de cazadores recolectores llegan hasta el valle; después de un largo peregrinar llegan a Tollan, asentamiento tolteca, y se establecen en una de las provincias del imperio.
El mismo Aguirre Beltrán señala: "Unos cuantos años de sequía, hambres y enfermedades son suficientes para acabar con la gran Tollan. Los nonoualcas se rebelan y la guerra intestina termina con el incendio y arrasamiento de la ciudad hasta sus cimientos (...) El año 2 calli, 1168, se consuma la separación de toltecas y nonoualcas".
Los nonoualcas eligen las tierras de Cozcatlán, en el Valle de Tehuacán, donde viven durante un tiempo y posteriormente se bifurcan en varios grupos tribales que toman de nuevo el camino. Uno de estos, los chalchiuhcalca-tzoncoliuhque llevan a la Sierra de Zongolica su manera de hablar, sus pensamientos, lo aprendido en el recorrer de cada lugar y, en fin, su historia. Ellos, la gente de la casa esmeralda- los del cabello torcido (chiuhcalca-tzongoliuhque), se apoderan de la sierra hostil y permanecen en gran medida como cazadores recolectores y agricultores de roza con asentamiento disperso y organización de centro ceremonial.