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CHOLES (WINIKON BA LOJON).

Descripción de demandas


Mal espíritu

El "mal espíritu" es una causa de demanda de atención de la población chol, la cual es tratada por los adivinos. Se produce cuando un sujeto es poseído por un mal espíritu, una entidad sobrenatural de naturaleza maléfica que habita en ciertos lugares que, por lo general, los habitantes de las comunidades conocen. Las personas más propensas a ser atacadas por este tipo de espíritu son los sujetos más débiles, por ejemplo, los recién nacidos. El síntoma más relevante de esta enfermedad es la diarrea que presenta el paciente, la cual no cede con los tratamientos habituales.

Con la finalidad de alejar un mal espíritu del cuerpo del enfermo, el adivino emplea varias formas de limpias. Uno de los preparados utilizados es elaborado por el terapeuta mismo dejando macerar en aguardiente, ajo y tabaco durante algunos días, dos ingredientes considerados con propiedades específicas para eliminar entidades extrañas que se hayan posesionado de una persona. Normalmente, el adivino ya cuenta con este medicamento para utilizarlo en el momento que sea necesario. Algunos especialistas agregan a la mezcla una planta de nombre alcaria, previamente molida, mientras que otros añaden café tostado, también molido.

La curación se realiza de la manera siguiente: el terapeuta toma un trago y lo retiene por algunos segundos en la boca para luego soplarlo con fuerzas sobre el cuerpo del enfermo; mientras realiza el procedimiento el curandero va rameando al paciente con un manojo de plantas, entre las que se encuentran la albahaca y la ruda. La terapia se hace varias veces al día, según sea la gravedad de su estado. Cuando la mezcla empleada para elaborar el preparado de la soplada contiene alcaria, el tratamiento comprende la ingestión del medicamento dos veces al día, además de baños con agua tibia a la que se le agrega un poco del preparado.

En ocasiones los baños se hacen con un cocimiento de poleo, o "polella" como también le llaman los terapeutas; las hojas de la planta se muelen y se mezclan con alcohol y aceite; el preparado así elaborado se da a tomar al enfermo en dosis de dos cucharadas pequeñas por las mañanas, y también se emplea para darle los baños durante unos dos o tres días. Se aconseja al enfermo que al día siguiente de la curación repose todo el día y que no se bañe en el curso de los tres días siguientes.

Cualquiera que sea el procedimiento terapéutico elegido, el curandero espera a que la diarrea cese y que el enfermo pueda recuperar el apetito y comer con normalidad, en señal de que el mal espíritu se ha alejado de su cuerpo.

Los terapeutas refieren que este padecimiento puede acarrear la muerte de la persona afectada en corto tiempo, si no se atiende en forma oportuna, ya que la diarrea la deshidrata. También se considera que para este mal no existe forma alguna de prevención.