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CORAS (NAYERI).

Descripción de demandas


Bilis

El padecimiento conocido con el nombre de "biles" o bilis, es una afección causada por las continuas alteraciones emocionales que sufren las personas, trastornos que pueden deberse ya sea a los "corajes y sustos" frecuentes, o por el contrario, que pueden ser provocados por un "gran gusto al volver a ver a un familiar que ya lo hacían muerto". En este último caso, la enfermedad que resulta se denomina "bilis de gusto". Estas constantes perturbaciones del estado de ánimo producen un derrame de bilis, el cual, a su vez, origina el padecimiento.

Los síntomas que presenta el paciente se manifiestan sobre todo en el aparato digestivo. Por las mañanas, el enfermo amanece con un sabor amargo en la boca; siente dolor en la boca del estómago, pierde el apetito y, en consecuencia, le da latido —otra afección caracterizada por trastornos estomacales—; al caminar, siente un enorme cansancio en los pies, y tanto "el tomate de ojo" (conjuntiva) como el semblante adquieren una coloración amarillenta. Esta última característica es uno de los elementos más importantes para establecer el diagnóstico, además del dolor concentrado entre el arco de las costillas y la parte superior del estómago. El reconocimiento y la observación son complementados con un interrogatorio que el terapeuta hace al enfermo, durante el cual éste refiere los malestares que siente y la causa que los originó. Con respecto al latido, que normalmente se debe encontrar en la región umbilical, los terapeutas refieren que, como el enfermo no tiene apetito y no come, tiene el estómago vacío, por lo que "el latido camina a ese lugar" y allí se instala.

El tratamiento indicado para curar la bilis tiene el objeto de controlar y hacer desaparecer el derrame de bilis que está provocando la enfermedad. Esto se logra mediante la administración de infusiones de sabor amargo, y la aplicación de un masaje, destinado a "juntar la bilis" en un solo punto para enseguida expulsarla. El tratamiento comprende la curación del latido, lo cual se consigue dando masajes en el vientre, con el objeto de "jalar el latido" desde la boca del estómago hasta el ombligo, sitio en donde se localiza el latido en las personas sanas.

El tratamiento inicia con los masajes para "recoger la bilis". Por las mañanas, cuando el enfermo está en ayunas, el terapeuta le soba el vientre, por encima de la ropa, concentrando la bilis en la región del estómago; enseguida le da una toma amarga preparada con tres hojas de prodigiosa hervidas en 1/4 litro de agua (Véase también Ocimum basilicum, Zinnia angustifolia, Opuntia sp., Lycopersicon lycopersicum, Coutarea pterosperma). El enfermo debe tomar una taza de este té después de cada sobada —la cual se aplica tres veces en un mismo día— para vomitar la bilis; al hacerlo, primero expulsa una materia de color amarillo como la yema de huevo, pero enseguida vomita un líquido espeso y verdoso como el pasto. Una vez expulsada la bilis, el enfermo ya puede dormir tranquilo porque desaparece el dolor. Al día siguiente se hace la curación del latido. El procedimiento aplicado es el siguiente: el terapeuta aprieta con un dedo el sitio en donde debe localizarse normalmente el latido (inmediatamente debajo del ombligo), mientras que con los dedos de la otra mano busca "por dónde anda", "dónde está brincando el latido"; una vez que lo ha localizado, lo va llevando a su lugar mediante sobadas. A continuación, le pone al enfermo un "confortativo" elaborado con una planta de nombre jaral; para ello, en un recipiente limpio de grasa de cerdo, pone a cocer al vapor las hojitas de la hierba durante dos minutos; después las saca y hace un "ñiaguahto" (bolita, muñeco), le agrega un chorrito de alcohol y lo coloca sobre el lugar donde está brincando el latido; por último, venda con una fajita para que el ñiaguahto permanezca fijo todo el día. A las 24 horas, quita el ñiagualito y vuelve a dar otra "recorrida" (masaje), para cerciorarse de que el latido esté en su lugar; en caso contrario, lo busca nuevamente, lo lleva a su sitio y vuelve a agregar alcohol a las hojas de jaral, ya que cuando se empiezan a secar, molestan. La terapia se repite en dos ocasio¬nes, para que el latido "ya no se salga de su lugar", y así la persona recobre el apetito y, en consecuencia, la salud.

Para asegurar el éxito del tratamiento, es necesario que el enfermo observe una dieta alimenticia. Los terapeutas recomiendan que evite el consumo de comidas preparadas con carne de cerdo o que contengan mucha grasa o chile. A los adultos, además, se les prohíbe tomar bebidas alcohólicas.

Si el enfermo no sigue las indicaciones del médico, su estado se agrava y entonces "los familiares pasan cinco o seis días velándolo (cuidándolo día y noche) porque no puede dormir, no come porque el dolor no lo deja y muere, señalan los terapeutas coras.

Para evitar que el enfermo vuelva a padecer de bilis, una vez superada la crisis, se le recomienda que después de concluido el tratamiento siga tomando el té de prodigiosa, en dosis de una taza después de cada comida, durante nueve días, ya que su función terapéutica radica en la propiedad de expulsar la bilis, impidiendo así que se acumule y se derrame por algún coraje.

La bilis es un padecimiento del aparato digestivo muy frecuente en las comunidades coras, afirman los terapeutas. De igual manera, señalan que las personas más propensas a sufrir la afección son aquellas que "no saben controlar un coraje, un susto o un gusto".