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CUICATECOS.

Descripción de demandas


Yutuó. Dolor de cadera

El padecimiento conocido con las expresiones "dolor de cadera" o "cadera abierta", es una enfermedad propia de las personas adultas, que atienden los hueseros, los sobadores y las parteras cuicatecas. Se trata de una afección que se origina por causas mecánicas, tales como los accidentes, los golpes y las caídas, así como por exceso de trabajo y por cargar objetos pesados; en las mujeres puede, además, ser producida por falta de cuidados durante el periodo del posparto (V. aflojada de cintura). Se llama "dolor de cadera", por ser éste el síntoma más relevante, si bien este dolor puede ser originado por causas muy diferentes; así, puede ser sólo un problema muscular debido al golpe recibido, o puede ser el resultado de una descompostura de los huesos "de la colita" (coxis), huesos "que se han doblado hacia adentro", produciendo un intenso dolor en la región de la cadera. El dolor de cadera que surge por "desarreglos" durante el puerperio, se debe a que la mujer "tiene la cadera abierta"; en este caso, la enfermedad es de tipo ginecoobstétrico y se debe a un desplazamiento de la matriz o los ovarios (o ambos), o a un enfriamiento de los órganos del interior del vientre; los síntomas que acompañan al padecimiento, además del dolor de la cadera, son: ardor de pies, inflamación y dolor del vientre, y descontrol del ciclo menstrual.

El enfermo, además del dolor intenso en la zona de la cintura y de la cadera, tiene dificultad para caminar, al grado de tener que utilizar bastón; si "tiene la colita doblada", también sufre un gran dolor al sentarse. El diagnóstico se lleva a cabo mediante la observación y la revisión de las zonas doloridas, palpando cuidadosamente la región de la cadera, la cintura, los huesos, músculos y tendones.

El tratamiento empleado depende del tipo de causa que origina el dolor de la cadera. Si sólo se trata de un dolor muscular debido a un golpe o caída, la terapia consiste en varias "asobadas", que el terapeuta hace con alcohol alcanforado, o con sebo de venado o de coyote, al término de las cuales coloca una bilma de goma de ocote, o un emplasto preparado con unas siete u ocho hojas de chirimoya o de lengua de vaca, untadas con sebo de res y trementina; la preparación se fija mediante un vendaje hecho con un trapo.

La terapia destinada a curar el dolor de cadera originado por tener "doblados" los huesos del coxis, es diferente. El terapeuta primero "asoba" la cadera y cintura del enfermo con el propósito de calentar la región dolorida y luego, con ayuda de otra persona, le dobla las piernas "para voltear el huesito"; enseguida, lo coloca cabeza abajo y le da unas tres sacudidas, para terminar de acomodar los huesos y músculos en su sitio; finalmente le coloca un parche poroso sobre "la colita", o unas ventosas "para sacar el frío de la cadera". El tratamiento incluye la administración de un té que se prepara con pegajosa, cuachalalate e ítamo real, el cual se debe tomar dos veces al día por espacio de quince días; si el paciente "no consiente" el té, debe tomarlo aunque sea una vez al día.

El tratamiento destinado a curar el dolor de cadera originado por problemas ginecoobstétricos, tiene la finalidad "de cerrar a la mujer" ya que, según los conceptos de la medicina tradicional, esta dolencia es provocada, en última instancia, porque la enferma tiene "abierta la cadera y la cintura". El procedimiento para "cerrar" a la paciente se hace durante tres días cuando hay luna tierna. Inicia en la cabeza, se le ata una manta alrededor del cuerpo, se le hace un nudo y se le aprieta firmemente; después, se desplaza la manta y se repite la operación, y así sucesivamente hasta terminar en los pies. La mujer, además, debe tomar como agua de tiempo por espacio de tres días, un té preparado con vergonzosa (Mimosa albida), pegajosa y canahuatl, y durante ocho, un té preparado sólo con las dos primeras plantas. Además, durante ocho días la paciente debe permanecer vendada "como si hubiese tenido un niño", y si "tiene muy abierta la cadera" se le debe dar un baño de temazcal. Si durante este tiempo no se le quita la inflamación del vientre, se le prescribe un té de cuachalalate, árnica y topoya, en dosis de una tacita una vez al día, y se le dan varias sobadas con una pomada de sábila o de manzanilla, preparada por la terapeuta misma.

Cualquiera que sea el tratamiento recomendado, el enfermo debe evitar exponerse al aire frío, así como bañarse con agua fría en el curso de la terapia.

El dolor de cadera es una afección que requiere un tratamiento adecuado, administrado por un terapeuta con experiencia. De no ser así, "el dolor no se le quita" y los otros síntomas se intensifican. Los médicos tradicionales recomiendan cuidarse de las caídas y de los golpes y utilizar una faja o un ceñidor cuando se necesita hacer trabajos pesados.