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GUARIJÍOS.

La población

Los guarijíos son un reducido grupo indígena que habita en el norte del país, en una área que comprende parte del sureste de Sonora, así como una porción del suroeste de Chihuahua.

De acuerdo con la clasificación lingüística de Swadesh y Aranta, el idioma guarijío pertenece al grupo Nahua-Cuitlateco, tronco Yutonahua, familia Pima-Cora, y en él se distinguen tres variantes dialectales, una en Sonora y dos en Chihuahua.

Hasta la fecha, los distintos levantamientos censales no han arrojado datos sobre aspectos demográficos de este grupo étnico; no obstante, estimaciones del Instituto Nacional Indigenista hechas a principios de la década de los ochenta, señalan la existencia de cerca de 3 000 hablantes de guarijío, de los cuales una tercera parte se registró en Sonora, en los municipios de Alamos y Quiriego, específicamente en los ejidos Burapaco y Los Conejos, y en las localidades de Mesa Colorada, Basicora, Los Bajíos, Mochibampo y alrededores de San Bernardo. Las otras dos terceras partes se ubicaron en el estado de Chihuahua, en localidades del municipio de Chínipas y diversas rancherías del municipio de Uruachi.

El territorio guarijío tiene una topografía accidentada, con alturas de hasta 1800 msnm. El clima varía de semiseco a semihúmedo y de cálido a semicálido, con temperaturas que van desde los 44°C hasta los 12°C bajo cero. Los suelos son, en su mayoría, de baja calidad para las labores agrícolas, a excepción de las tierras que se encuentran en las márgenes de los ríos. La región guarijía sonorense es atravesada por el río Mayo y sus ramales, y en lado chihuahuense está surcada por el río Chínipas y sus afluentes.

La vegetación de las partes bajas, laderas y lomeríos del territorio corresponde a selva baja caducifolia, constituida por elementos arbóreos y arbustivos como el palo dulce, guamúchil, palo chino, palo colorado, amapa, tempisque, tepehual, cazahuate, colorín, pochote y guayacán, entre otros, con la intersección de pequeñas áreas con mezquites, palo fierro, palo verde y papaches. En las partes de mayor altitud, la vegetación es dominada por pinares y encinares que se mezclan con otros componentes florísticos como el fresno, el ocotillo y el álamo.

Pese a la baja productividad de los suelos, la principal actividad económica de los guarijíos es la agricultura; cultivan para el autoconsumo maíz, frijol y calabaza, y en las últimas décadas se ha impulsado el cultivo comercial de ajonjolí, además de otras especies de importancia económica como arroz, lechuga, mijo y tabaco.

La dieta guarijía es complementada con productos silvestres recolectados por ellos mismos, tales como quelites, nopales y tunas, chichivo, chiltelpín, guamúchil, tepisque, pitahaya y chalate; respecto del aporte de proteína animal, consumen carne de venado, jabalí y paloma y, eventualmente,, pescan bagre, lobina, mojarra y matalote. Cabe destacar que la incorporación de proteína animal a la dieta guarijía es cada vez más precaria debido a la sobrexplotación de los animales comestibles y, en el caso de la pesca, a la disminución del caudal del río Mayo, pues sus aguas se destinan a las presas de irrigación.

La venta de artesanías elaboradas con palma, madera y barro, además de los textiles, constituyen ingresos que coadyuvan a la economía doméstica. Pero la alternativa más importante para complementar el gasto familiar es el trabajo asalariado que desempeñan principalmente los hombres en los distritos de riego pertenecientes a Navojoa y Ciudad Obregón; allí piscan algodón y tomate, o bien se emplean como cargadores o en otras actividades.

Actualmente, el tipo de vivienda de los guarijíos es variado, pues sus componentes dependen, más que nada, de los recursos naturales a su disposición. La más común es una casa rectangular de una sola habitación, con paredes de varas de otate entretejidas y enjarradas con barro; el techo es de palma, de dos aguas, y está sostenido por postes y vigas de maderas regionales, como el pochote, tempisque o amapa. La casa cuenta con un portal que suele utilizarse como cocina.

La mayoría de los asentamientos carece de servicios básicos de agua entubada y electricidad. El servicio médico institucional es proporcionado por las unidades médicas del IMSS-Solidaridad y los centros de salud de la SSA, ubicados por lo común en las cabeceras municipales. Los asentamientos del lado sonorense se encuentran comunicados a través de caminos de brecha y terracería con la carretera que une la cabecera municipal de Alamos con las ciudades de Navojoa, Ciudad Obregón, Guaymas y Hermosillo hacia el norte, y a Navojoa con la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, hacia el sur. Del lado chihuahuense la infraestructura de caminos es escasa; sin embargo, los guarijíos tienen relativamente fácil acceso a diversos puntos por donde pasa la vía férrea que los comunica con varios poblados; hacia el norte los puntos más importantes son Creel, Ciudad Cuauhtémoc y la capital del estado, y hacia el sur, Los Mochis.

Las celebraciones del pueblo guarijío se reducen a algunas fiestas del santoral católico, en las cuales se interpretan sones nativos acompañados con danzas típicas, como la tugurada y la pascóla, y se montan representaciones teatrales propias de este pueblo, entre las que destacan la del coyote que es perseguido por un cazador para matarlo y así evitar que perjudique sus sembradíos. El principal festejo guarijío está dedicado a san Isidro Labrador para solicitarle lluvias y buenas cosechas; otras fiestas importantes son la Santa Cruz, san Juan Bautista, san Miguel Arcángel, Todos Santos, san Andrés y Nochebuena.