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MAYAS.

Descripción de demandas


K'an chik'in . Bilis o derrame de bilis

Padecimiento conocido popularmente por los terapeutas de la península con el nombre de k'an chik'in y que la mayor parte de ellos traduce al español como bilis, si bien otros lo consignaron como "derrame de bilis". Es atendido principalmente por sacerdotes tradicionales, hierbateros, parteras, curanderos y, excepcionalmente, por hueseros.

Se trata de una afección ocasionada por causas de diversa naturaleza, que finalmente conducen a un derrame de bilis. La primera causa es el exceso de bilis que, a su vez, es producido por ciertos estados emocionales como los corajes y las emociones fuertes, o por impresiones repentinas como los sustos; este exceso de secreción también se puede originar "por no purgarse". La segunda causa guarda relación con un tipo de pasmo originado por exponerse a un contraste brusco de temperatura, como el que ocurre cuando el enfermo "come cosas frías o toma agua fría, o de sarteneja, estando caluroso", o "por estar trabajando al sol y enseguida tomar agua fría". La última causa referida se vincula a la calidad y cantidad de los alimentos que el paciente ingiere: tanto el "consumir alimentos que contengan grasa y condimentos en exceso", como "la falta de comida", conducen a un "derrame de bilis". En opinión de los informantes, la enfermedad se origina porque "la bilis produce flemas y, si el estómago está sucio las flemas se acumulan allí".

Los síntomas que presenta el enfermo incluyen: la aparición de un color amarillo en la conjuntiva de los ojos, las palmas de las manos y, más intenso aún, en la orina del enfermo, la cual incluso llega a manchar la ropa del mismo color; agruras, dolor de estomago y de cabeza, boca amarga, lengua sucia, mal aliento, perdida del apetito, naúseas y, a veces, calentura.

La mayoría de los terapeutas diagnostican la enfermedad por medio de la observación del aspecto del paciente prestando particular atención a la coloración de su conjuntiva y de la piel; después hacen un interrogatorio, en el que el sabor amargo de la boca es considerado el síntoma más relevante; solo ciertos informantes recurren a otros métodos de diagnóstico, como por ejemplo "santiguar" o leer a través del cristal zastún, como ocurre en la región de Halacho, en Yucatán.

Todos las terapias recomendadas para el tratamiento de la enfermedad tienen el propósito de "expulsar la bilis acumulada", finalidad consecuente con la causa última atribuida al padecimiento, —la acumulación de bilis que luego se derrama. El medicamento hace que el paciente "orine la bilis".

Los tratamientos emplean plantas medicinales preparadas en decocción, las cuales se administran por vía oral. Generalmente, en la elaboración de la medicina se utiliza un sólo vegetal, con excepción de los preparados que acostumbran aconsejar los terapeutas del área de Halachó, que se hacen empleando varias especies vegetales; entre las más utilizados encontramos el k'an chik'in che'(V. Senna undulata, Picramnia antidesma), el boldo, la raíz de Jalapa, la hoja sen, el haba de san Ignacio, la raíz de elemuy, la corteza de taak'in che' las hojas de cardosanto junto con un pedacito de tallo de guaco, hojas de arosama y taankas che' (Zanthoxylum fagara), zacate limón, cabello de elote (V. Zea mays), corteza de elemuy, corteza de chukum (Pithecellobium dulce), tokaban (Eupatorium odoratum) y xcabachi.

Como parte del tratamiento, muchos informantes recomiendan seguir una dieta alimenticia, la cual prescribe no comer chile verde, tomate, pescado, manteca, carne de cerdo, así como no tomar caldo de pollo ni aguardiente.

La "bilis" es una enfermedad que requiere tratamiento, ya que de lo contrario el mal "progresa, la piel se vuelve amarilla por invasión de la sangre por la bilis, y el paciente muere"; otras veces, la perdida de apetito y de peso corporal conducen al mismo trágico fin. Los primeros signos que indican que el padecimiento se esta complicando son la aparición de vómitos y calentura. Muchas veces, las recaídas continuas o los tratamientos no apropiados pueden producir complicaciones a más largo plazo, como son la formación de cálculos biliares, cirrosis hepática, hepatitis y alteración de los nervios.

Hay dos maneras de prevenir la enfermedad. La primera aconseja evitar las causas que la originan y restringir el consumo de aguardiente. La segunda sugiere "bajarse la bilis" en "tiempos seguidos", es decir, hacer durante algunos días el tratamiento recomendado para la enfermedad; este mismo consejo reciben las personas que en algún momento han sufrido el padecimiento, para "evitar que se les acumule bilis" y sufran una recaída, a condición de que lo hagan cada mes. Las sugerencias que hacen los terapeutas de Campeche de "limpiar el estómago", es decir purgarse —aunque sea una vez al año—, y tomar jugo de naranja, también forman parte de este segundo modo de prevenir la enfermedad.

Aunque la bilis es una enfermedad que puede afectar a toda la población, los riesgos de contraerla aumentan si el individuo bebe alcohol. Los terapeutas consultados atienden un promedio de ocho pacientes al mes.