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OTOMIES (NYÜHÜ' O HÑA'ÑÜ).

La población

Del origen y significado de la palabra "otomí" existen diversas versiones; algunos estudiosos aseguran que deriva de la voz náhuatl totomitl, "ave flechada", que aplicada al gentilicio se traduce como "cazadores que llevan flechas", o bien que proviene de otoac, "el que camina", y mitl, "flecha", es decir, "los que caminan cargados de flechas". Otros señalan que proviene de dos vocablos de su propio (idioma, otho, "que carece de todo", y mi, "pueblo sin residencia". Y una versión más señala que deriva del nombre de un caudillo del grupo, llamado Oton. Sin embargo, los otomíes utilizan dos términos para autonombrarse como grupo, nyühü', "los que hablan la lengua nativa", y hña'ñü, "los que hablan la lengua nasal".

De acuerdo con la clasificación de Swadesh y Arana, el otomí pertenece al grupo Otomangue, tronco Otopame .y familia Otomí-Mazahua. Sus tres variaciones lingüísticas más notables coinciden con su distribución: la que se habla en los valles de México y Toluca; la del valle del Mezquital, que comprende una porción occidental del estado de Hidalgo y una parte del oriente de Querétaro; y la serrana, que abarca principalmente la porción más oriental de Hidalgo, y algunos municipios de la Huasteca veracruzana y del sureste de la sierra Norte de Puebla.

El XI Censo general de población y vivienda (1990) registró, a nivel nacional, una población global otomí de 346 651 individuos, de los cuales 66 413 pertenecían al grupo etario de cero a cuatro años, y 280 238 al de cinco años y más.

En el estado de Hidalgo se censó la población mayoritaria con un total de 117 393 hablantes de lengua otomí de cinco años y más, en donde los municipios de la región occidental con mayor concentración fueron Tlanchinol, Cardonal, Tehuacán de Guerrero, San Salvador, Santiago de Anaya, Chilcuautla, Tasquillo y Huazalingo; en la porción más occidental hidalguense, destacaron los municipios de Acaxochitlán, Huehuetla, San Bartolo Tutotepec y Tenango de Doria.

El Estado de México ocupa el segundo lugar en población hablante de otomí de cinco años y más, con 99 864 integrantes, concentrados principalmente en los municipios de Toluca, Temoaya, Acambay, Juquipilco, Otzolotepec, Morelos y Chapa de Mota.

En Veracruz se registraron 15 986 mayores de cinco años de edad, la totalidad de ellos localizados en la región huasteca, en los municipios de Ixhuatlán de Madero, Texcatepec, Tlachichilco y Zontecomatlán.

En Querétaro son 17 254 los individuos de cinco años y más detectados, la mayoría repartidos en los municipios de Amealco, Tolimán y Cadereyta, y en el estado de Puebla, la cifra es de 7 688 otomíes, casi todos localizados en los municipios de Pahuatlán, Pantepec y Chila-Honey.

Las condiciones ambientales de esta gran área geográfica en que se distribuyen los otomíes presentan variables contrastantes, pues abarcan altitudes que van desde los 1 000 hasta los 3 000m snm, entre valles y terrenos accidentados, climas semiáridos, templados y tropicales con componentes bióticos que corresponden a estas variables, tales como vegetación semidesértica, bosques y selvas. Asimismo, existen diferencias en cuanto a las condiciones de bienestar social que imperan en las distintas regiones otomíes y cierta heterogeneidad en sus patrones culturales.

En relación con este último punto, vale la pena señalar que la actual religión otomí está notablemente influida por el catolicismo; no obstante, aún sobreviven diversos rasgos prehispánicos manifiestos en la asociación de deidades nativas y cristianas, en el culto a los muertos y en las ceremonias agrícolas propiciatorias, aunque es en la práctica de la medicina tradicional donde se refleja con mayor énfasis el complejo mágico-religioso de la etnia.

Es así que los terapeutas otomíes, junto con otros médicos indígenas que comparten su territorio, han conformado desde 1990, cinco organizaciones de practicantes de la medicina tradicional, con el propósito de conservar y difundir sus conocimientos, obtener la legalización de su práctica médica y así brindar una mejor alternativa de salud a sus comunidades. Estas agrupaciones son: la Asociación de Médicos Tradicionales del Estado de México T'zicumu A C (AMTEMT), con 85 agremiados; la Organización de Médicos Indígenas de la Sierra Norte de Puebla (OM1SNP), con 60 integrantes; la Organización de Médicos Indígenas de Amealco-Las Flores Ar Deni (OMIA-Las Flores) en Querétaro, con 19 miembros; La Organización de Médicos Indígenas de la Sierra Gorda (OMISG), con 28 integrantes; y la Organización de Médicos Tradicionales Indígenas de la Huasteca Veracruzana (OMIHV), con 43 miembros. Por su parte, los terapeutas otomíes de Texcatepec, localidad de la Huasteca veracruzana, formalizaron en 1991 la Organización de Médicos Tradicionales Otomíes de Texcatepec (OMTOT), la cual cuenta a la fecha con más de 30 asociados, quienes han conseguido, entre otros logros, abrir nuevos espacios para atender las demandas de salud de las comunidades otomíes de la región.