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PIMA (O’OB).

Descripción de demandas


Jenova, upgúiuli kek kókate. Dolor de riñón

El dolor de riñón es el nombre con que la población pima designa a dos padecimientos diferentes. El primero, es una afección musculoesquelética que se produce "por montar mucho a caballo o por haberse enfriado repetidas veces en el trabajo", es decir que se contrae ya sea al sufrir un enfriamiento, o como consecuencia de la ejecución de actividades físicas pesadas como "andar trabajando mucho agachada". Incluimos aquí, además, la mención que hicieron algunos informantes acerca de que la enfermedad se produce en las mujeres "que han tenido mucha familia", es decir, está vinculada al número de partos. El segundo tipo de padecimiento, el más frecuente, es una afección del aparato renal-urinario. Ambas enfermedades están comprendidas bajo la misma expresión, "dolor de riñon", en virtud del síntoma más importante que las caracteriza: el intenso dolor en la región lumbar ("cintura") que presenta el paciente afectado.

El dolor de riñon, como una afección muscular, es una enfermedad fría, que puede afectar a toda la población. En congruencia con este concepto, el tratamiento consiste en la ingestión de un preparado de hierba anís, planta medicinal de calidad caliente, para "calentar los nervios, los huesos y quitar el dolor definitivamente". Se toma como "agua de uso" hasta que desaparece el malestar, lo que puede tardar incluso hasta un año o dos. De la misma manera, se puede utilizar la corteza de copalquín —árbol de calidad caliente—, cuyo cocimiento se toma tres veces al día durante cinco días.

El dolor de riñón es una enfermedad renal de calidad caliente, que afecta exclusivamente a la población adulta. La causa que desencadena el cuadro clínico que manifiesta el enfermo es, según lo expresado por los informantes, "el sarro que deja el agua en el riñón, y que va haciendo piedra en él, lo que origina que se acumule calor en la región dolorida (V. mal de piedra).

Además del dolor constante en la "cintura y en la espalda", el paciente presenta dificultad para orinar, "tiene que hacer fuerza para poder orinar"; "el dolor pega en la cintura y corre después de un tiempo hacia la ingle, inflamando el estómago y el bajo vientre hasta el ombligo"; a veces existe calentura.

El tratamiento es complejo y comprende, por una parte, la aplicación, en la región lumbar, de cataplasmas preparadas con plantas medicinales de calidad fresca, con el propósito de "combatir el calor que provoca la enfermedad"; con este mismo fin, se recomienda "bañarle la cintura con agua helada, el tiempo que la persona aguante", cada mañana. La planta empleada con más frecuencia es la escorcionera —hierba de hojas largas—, que se prepara de la siguiente manera: "se utiliza la raíz; cuando se cuece en agua, suelta una manteca que flota arriba del cocimiento; se recoge y se aplica en la cintura, donde más duele, y se amarra con un trapo para que haga efecto". Esta planta es fresca y quita el dolor.

El tratamiento también comprende la ingestión de preparados de distintas plantas curativas, varias de ellas empleadas para los mismos fines en la medicina tradicional de otros grupos indígenas de México: barbas de elote (pelo de elote, estigmas de maíz), cola de caballo y flor de piedra (conocida como doradilla en otras zonas del país). También forman parte de los recursos vegetales para tratar la enfermedad, la hierba del hígado y la calabaza, de la que se utiliza la "chicata", es decir, la parte del tallo más próxima al fruto. Se pueden utilizar solas o combinadas, y se administran como agua de uso, generalmente durante largo tiempo (Véase también manzanilla del campo). Según los terapeutas pimas, estos preparados "quitan el dolor porque limpian los riñones", "disuelven la piedra que está en el riñón". El resultado de los tratamientos lo expresan los propios informantes: "al día siguiente de empezar la cura empiezan a gotear y luego a orinar bien".

Si el sujeto afectado de dolor de riñón debido a un problema renal, no recibe la terapia adecuada, las molestias se vuelven cada día más intensas (por oclusión del conducto urinario), imposibilitando así la expulsión de la orina; como consecuencia, el paciente se hincha y puede morir.