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PUREPECHAS.

La población

El término purépecha, plural de purembe, es el nombre con que se autodenomina este grupo, también conocido como tarasco. Los historiadores modernos señalan que el gentilicio tarasco tiene una connotación despectiva, aunque su significado no parece reflejar tal intención; se traduce literalmente como "suegro", "suegra" o "yerno", término que aplicaban los españoles a sus suegros indígenas, y éstos a sus yernos.

Según la clasificación lingüística de Swadesh y Arana, el purépecha pertenece al grupo Maya-Totonaco, tronco Purépecha; especialistas en la materia anotan que esta lengua no parece presentar parentesco cercano con las de otros grupos indígenas de México, y probablemente se relacione con la lengua wintum del noroeste de Estados Unidos o el quechua de Sudamérica. También se designa a la lengua con los nombres porhé y purhé.

Se han detectado ligeras variaciones dialectales o peculiaridades en cuanto a la pronunciación y el uso de ciertas palabras entre los residentes de distintos pueblos, cuestión que no impide su entera comunicación.

Para el año de 1990, el Censo general de población y vivienda registró, a nivel nacional, una población de 114 115 purépechas, de los cuales 19 280 ocupaban el rango etario de cero a cuatro años, y 94 835 el de cinco años y más. De esta última cifra, 87 088 se concentraban en el estado de Michoacán, y el resto en diversos estados del interior de la república, destacando con población migrante de este grupo el Distrito Federal, el Estado de México y Baja California Norte.

El territorio tarasco o purépecha se localiza en la región que lleva el nombre de meseta Purépecha-Uruapan, perteneciente al sistema Volcánico Transversal, ubicado en el centro-norte del estado de Michoacán, de donde surgen pequeñas corrientes fluviales que se unen al río Balsas o al río Lerma, lugar mejor conocido como "La cañada de los once pueblos". Abarca los municipios Coeneo, Charapan, Cherán, Erongarícuaro, Nahuatzén, Paracho, Parangaricutiro, Pátzcuaro, Quiroga, Los Reyes, Tingambato, Tzintzuntzan, Uruapan, Zacapu y Ziracuarétiro; además de los municipios de Chilchota, Jacona, Tangamandapio, Tangancícuaro, Tingüindín y Zamora, que se localizan dentro del distrito de riego de Ciénegas de Chápala-Zamora.

El rango altitudinal que presenta el territorio purépecha va desde los 1 300 msnm hasta alturas poco mayores a los 3 000 msnm; el clima predominante es el típico de las zonas montañosas del país, es decir, templado subhúmedo con una temporada lluviosa en la época caliente del año; la precipitación media anual oscila alrededor de los 1 600 mm y la temperatura media anual es cercana a los 20°C. La zona se encuentra dominada por bosques mixtos donde las principales especies son pinos y encinos, además de otros componentes arbóreos de importancia, como el oyamel, cedro, junípero, aile y liquidámbar. La fauna silvestre, terrestre y acuática de la región constituye todavía un elemento importante en la dieta purépecha, además de formar parte relevante del acervo de remedios tradicionales. Son especies favoritas para la caza el venado, coyote, zorro, tejón, tlacuache, mapache y pequeños mamíferos como el conejo, armadillo y zorrillo. Entre las aves se encuentran la codorniz, torcaza, huilota, gallina de monte, chachalaca y pato silvestre. En lo que respecta a la fauna acuática, particularmente de la laguna de Pátzcuaro, la diversidad y abundancia de especies comestibles ha ido en decremento debido al alto grado de contaminación por la descarga del drenaje de las poblaciones que habitan en los islotes; sin embargo, aún es posible pescar charal, pez blanco, carpa y tilapia.

La principal actividad productiva de la región es la agricultura, siendo los cultivos más comunes el maíz, trigo, frijol, papa, haba, lenteja y cebada, además de árboles frutales como durazno, aguacate, tejocote, limón, naranjo, guayabo, chirimoya, chabacano, manzana, perón, capulín, membrillo, zapote blanco y granada roja, entre otros. La ganadería también juega un papel fundamental en su economía, aunque en época de secas los pastizales son insuficientes, lo que representa un grave problema para los ganaderos. Por otra parte, hay que destacar el papel de la silvicultura en la región, puesto que además de contar con la mayor extensión de bosques maderables de la entidad, se han establecido diversos tipos de industrias relacionadas con la explotación y procesamiento de los productos del bosque, como son aserraderos, fábricas y talleres de muebles, carpinterías y resineras. Asimismo, sobresale la industria artesanal, considerada como una de las más importantes y variadas del país. Elaboran diversos trabajos en madera, instrumentos musicales, artículos de herrería, alfarería, tejido de sombreros, rebozos y sarapes de lana, y artículos de laca y cobre, productos que venden en algunos centros comerciales como Pátzcuaro, Quiroga, Paracho y Uruapan.

No obstante, es necesario señalar que la mayor parte de las localidades purépechas son consideradas como zonas rurales expulsoras de población y algunas con un alto grado de marginación. La tierra cultivable resulta insuficiente dada la gran cantidad de población, por lo que muchos integrantes del grupo se ven obligados a migrar hacia otras regiones del país y a los Estado Unidos en busca de empleo.

La comunicación vía terrestre está conformada por una red de caminos de brecha y caminos rurales conectados al sistema carretero estatal y federal, a través de los cuales es posible trasladarse a la capital del estado y otras ciudades importantes de la entidad como Apatzingán, Zamora, Saguayo, Ciudad Hidalgo y Zitácuaro. Sin embargo, aún existen numerosos asentamientos que están al margen de una buena comunicación y, en consecuencia, se encuentran relegados en el desarrollo socio-económico del estado. Por otra parte, vale la pena destacar que en últimas fechas, las cabeceras de Uruapan y Pátzcuaro han pasado de pueblos pesqueros y agrícolas, a ser centros comerciales y turísticos, e incluso figuran como ciudades importantes de Michoacán.

La vivienda generalmente consta de tres unidades principales: el dormitorio, la troje y la cocina. Los materiales de construcción más comunes son adobe, madera, tabicón y tabique. La presencia de los servicios básicos en la región varía de un municipio a otro; en general, todas las cabeceras municipales cuentan con electricidad, agua entubada, drenaje, alumbrado público, mercados, transporte urbano, telecomunicaciones, escuelas, etcétera; sin embargo, en las rancherías y poblados más alejados a los centros urbanizados, la ausencia de servicios es notoria, y sólo algunos gozan de electricidad y agua entubada.

Los servicios institucionales de salud están representados por clínicas del ISSSTE, IMSS Y SSA. Las dos primeras dan atención a la población derechohabiente, en tanto que la Secretaría de Salud y las clínicas del IMSS-Solidaridad, atienden a la fracción no asegurada a través de cerca de 300 unidades médicas rurales.

Es importante destacar la participación de los terapeutas tradicionales, particularmente en aquellos lugares donde los servicios de salud pública aún son deficientes. Actualmente existen dos agrupaciones de médicos purépechas. La Organización de Médicos Indígenas de la Cañada de los Once Pueblos Itsitsipikua Uitsakuecheri (OMICOP), fundada en 1990 y cuya sede se encuentra en Cherán; cuenta con más de 40 terapeutas tradicionales provenientes de la cañada de los once pueblos y parte de la meseta purépecha. Y la Organización de Médicos Indígenas Purépechas Tsinajpiticha (OMIP), creada en 1989 y con sede actual en Pátzcuaro, que agremia a más de 50 médicos de trece comunidades de los municipios de Cherán, Uruapan, Pátzcuaro, Tzintzuntzan y Erongarícuaro.

La religión tradicional del pueblo tarasco ha sido prácticamente reemplazada por la católica en la mayoría de sus poblaciones; de ahí que sus festividades se ajusten al calendario litúrgico. Las principales celebraciones se llevan a efecto en Cherán, destacando la dedicada a san Francisco, patrono del pueblo; le siguen en importancia la de Corpus Christi en la que se realiza una procesión de paneleros o recolectores de miel; y la del "Niño", el 25 de diciembre, en la que se ejecuta la danza de "Los Negritos" o "La Pastorela", entre otros festejos.

No obstante, en algunas poblaciones serranas como Charapan, los purépechas siguen adorando a sus dioses prehispánicos. En el altar doméstico se ora y ofrenda tanto a los santos católicos como a sus antiguos dioses. Entre ellos destacan Kuerajpiri, "el que engendra", creador del hombre, los animales, las plantas, el mar, la tierra, el Sol, la Luna y las estrellas; Tata Jurhíata, el padre Sol, dios del día a quien encomiendan todas sus actividades diurnas; Sana Kukú, Kujtsí o Kukún, la madre Luna, diosa de la noche, quien vigila a los hombres por la noche; Japingua o Phitsíkorheka ta, dios benefactor que concede al hombre riquezas materiales. Asimismo, se teme a Ach- varhíhua, el señor de la muerte, considerado un ser maligno que deambula generalmente por las noches en busca de sus víctimas; y a Miríngu o Miríngua, "el que engaña", el espíritu del aire que se manifiesta como un tenue viento que sacude las plantas. Ciertos ídolos antropomorfos o zoomorfos, conocidos con el nombre de tharhésicha, "hombres viejos", son reconocidos como portadores de buena suerte al hogar de aquel que los posee.