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TARAHUMARAS (RARAMURIS).

Descripción de demandas


Omtgame, romi, romuira o ronique. Empacho

El empacho, o ronique, omigame, romuira o romi, como se le conoce en distintas localidades de la zona tarahumara, es una causa de demanda de atención gastrointestinal extremadamente frecuente, que afecta no solamente a la población infantil, aun cuando ésta es la más propensa a sufrir la enfermedad, sino también a la adulta. El empacho es, además, una seria causa de mortalidad en pacientes que no reciben la atención médica adecuada. Los terapeutas tradicionales que atienden a las personas que sufren este mal son: parteras-sobadoras, hechiceros-soñadores, hierberos-soñadores, hierberas-levanta mollera, curanderos de niños, curanderos-sobadores, médicas-hierberas y doctores tarahumaras, principalmente. El alto número de especialistas que atienden esta enfermedad, confirma indirectamente la gran frecuencia con la cual se manifiesta.

Las numerosas causas mencionadas por los terapeutas pueden ser reunidas en dos grupos: el primero está relacionado directamente con la calidad de la comida. La enfermedad surge cuando una persona ingiere "comida asoleada”, comida descompuesta, frijoles crudos o comida que no está bien cocida" y alimentos que contienen muchas hebras o hilos. El empacho en los lactantes se atribuye a la "calidad" de la leche materna, la cual se hace indigesta cuando la madre consume alimentos con las características antes mencionadas . El segundo grupo de causas guarda relación con las conductas alimenticias de los sujetos: comer demasiado, comer a la fuerza -como cuando se tiene asco y, de todos modos, se come-, tomar mucha agua durante las comidas y dormir inmediatamente después de "haber terminado de comer.

Cualquiera de las causas mencionadas puede provocar que, como dicen los informantes, "lo que se comió, se pegue en el estómago y el enfermo no lo pueda tirar", es decir, que el alimento no se digiera y se quede en esta parte del aparato digestivo.

Los síntomas relativos al empacho se manifiestan casi de inmediato y, por lo general, afectan al aparato digestivo o se relacionan de manera directa con éste: el enfermo "repite crudo, empieza a escupir, y luego le viene el vómito crudo, porque el estómago no 'coce' la comida"; esto indica que la incapacidad del estómago para procesar los alimentos es una de las características más peculiares de la enfermedad. El paciente siente el estómago "esponjado", es decir "inflamado", le "suena sofocado, empanzonado, produce gases"; al tocarle "la panza, se siente como si tuviese pura agua y luego luego le da soltura (diarrea). El enfermo "se mantiene acedo", tiene mucho asco, está flaco y pierde el apetito, "todo le hace daño, tiene el estómago frío" y las heces fecales son de color blanco. Los informantes tarahumaras señalan además que al enfermo empachado le aparecen unas "bolitas en la panza y en las corvas", y que "siente una bola en el chamorro (pantorrilla) o en el brazo", tiene calambres y los pies y el rostro hinchados; los ojos se le hunden, es decir, "se pone ojerudo"; el enfermo además está pálido y triste. Si es un adulto, "no tiene fuerzas ni para pararse porque sus coyunturas están débiles".

El diagnóstico empieza generalmente con un interrogatorio al paciente, o a la madre del niño enfermo, para averiguar el tipo de comida que ha ingerido en los últimos días y los síntomas que padece; el terapeuta, además, observa el semblante del paciente y hace una revisión de la región estomacal para verificar la existencia de hinchazón o inflamación: si al palpar el abdomen, éste "suena como un tambor", es seguro que sufre de empacho. En el área de Urique la enfermedad se diagnostica de la siguiente manera: "se entibia un huevo y se pone en el estómago (del paciente), y si se revienta es que tiene empacho"; a manera de diagnóstico, en la misma localidad acostumbran también practicar un lavado intestinal, "y si sale baba amarilla es que está empachado".

Los tratamientos son, por lo general, articulados y complejos, y tienen el propósito de despegar el alimento que se ha pegado en el estómago y arrojarlo de él de modo que quede limpio; los terapeutas por lo general designan a estas prácticas con la expresión "soltar o reventar el empacho". Se basan principalmente en la ingestión de preparados de mezclas de plantas medicinales tales como: peonilla, bavisa, cáscara de granada, cáscara de encino blanco, orégano, hierba del pastor, raíz de peonía, gordolobo y estafiate, machacadas y hervidas en agua, a las que a veces se le añaden unas gotas de aceite de oliva con el fin de que el sujeto "arroje lo que tiene pegado en el estómago" lo más pronto posible. Ciertas plantas se administran crudas, como es el caso de la raíz de cordonera: se muele un camote de la planta y se mezcla con un vaso de agua, el jugo de un limón, una pizca de bicarbonato, azúcar "y un punto de sal"; se toma tres veces al día; según los informantes, "con esto se quita el empacho y lo arroja en su excremento". En otros casos, como el de la peonía y la bavisa, se tuesta la raíz de la planta y se muele; después, "se pone en un vaso de agua lo que se coge con dos dedos de la ceniza de la planta" y se toma dos veces al día (Véase también cachanowa, hierba zorrillo).

Con la misma finalidad, además del preparado se aplican otros procedimientos terapéuticos tales como: sobadas con aceite de oliva o de cocina, o con manteca de cochino, en todo el cuerpo, especialmente en la región del estómago y de la cintura; "sacudidas", procedimiento que consiste en mover bruscamente brazos y piernas del paciente, para deshacer las "bolitas" que han aparecido por el empacho; "tronada del cuerito", práctica que consiste en juntar el cuero en la espalda del enfermo y jalarlo para que truene, "ya que cuando truena se suelta el empacho" (V. tronar el empacho). Las terapias muchas veces se complementan con la aplicación de parches, procedimiento que se realiza de la siguiente manera: se rompe un huevo y se le unta "en el lugar que se está sobando; después se pone un parche, gasa o trapo y se deja amarrado hasta que se le seque ahí; esto sirve de alimento y a la vez despega el empacho". Los tratamientos muchas veces incluyen la administración de una purga: "después de cada sobada les dan a tomar media cucharada de semilla de mostaza y una cucharada de aceite comestible y agua caliente, o pinole caliente, para que se purgue y empiece a comer". Los terapeutas consideran que el tratamiento está surtiendo efecto cuando al paciente "deja de gruñirle el estómago y empieza a tener apetito".

Ocurre a veces que estos tratamientos no surten el efecto deseado; en estos casos se aconseja administrar durante tres días, como agua de tiempo, un té preparado con cáscara de encino blanco reducida a ceniza, con el fin de purgarlo. Si el enfermo no recibe tratamiento el empacho se hace crónico; la terapia aconsejada en estos casos consiste en administrar "una cuarta parte de un grano de trigo de azogue mezclada con una cucharada de aceite". Como parte de la terapia, los informantes recomiendan seguir una dieta en la que no se debe comer "frutas, cosas frescas, picantes, ni tomar agua helada o tesgüino"; además, aconsejan observar reposo y no bañarse hasta tres días después de terminado el tratamiento.

Cuando el empacho se vuelve "viejo" o crónico, los síntomas de la enfermedad se agudizan: las piernas y el estomago continúan hinchándose, y este último puede reventar, manifestación que los informantes designan como reventársele la tripa"; "se le hunden los ojos, y los párpados se le cansan con facilidad"; adelgaza siempre más y finalmente "se joroba"; se le puede también formar "una infección estomacal muy grande, como una úlcera, debido a que el empacho produce gases"; el enfermo "pronto se seca, y lo que come lo echa entero", es decir que no digiere la comida, la cual se puede detectar en los excrementos. En casos extremos el empacho puede causar la muerte del enfermo.

A manera de prevención, los terapeutas recomiendan "preparar bien la comida para no comerla cruda, y no acostarse después de cenar, sino esperar un rato", así como evitar comer en exceso, "no comer cosas que no se quiere o comida echada a perder o comida asoleada", "no comer las tortillas de harina cruda, aunque las tortillas de maíz no hacen daño si se comen sancochadas, porque el nixtamal está cocido". El buen aseo personal y de la vivienda en general, así como el de las cazuelas en donde se preparan los alimentos, son otros de los consejos brindados por los informantes. Algunos terapeutas, para evitar el empacho, recomiendan periódicamente "una toma de royal (polvos de hornear que contienen bicarbonato) con limón y agua tibia".

La mayoría de los terapeutas concuerda en afirmar que la población infantil es la mayormente afectada por el padecimiento, sin distinción de época estacional, aun si hay algunos que consideran que el empacho "es parejo en chicos, grandes y viejos: se empacha más la gente cuando hay elotes, cuando están tiernos, como en el mes de septiembre".