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Chalma

Santuario localizado en el pueblo del mismo nombre que se encuentra en la región suroccidental del Estado de México, en el distrito de Tenancingo.

Actualmente, la jurisdicción municipal de este pueblo es disputada por los municipios de Ocuilan y Malinalco. Al santuario llegan múltiples peregrinaciones religiosas del centro del país, así como de lugares tan lejanos como el istmo de Tehuantepec (1). Las peregrinaciones a Chalma se realizan por diversos motivos, entre los cuales destacan la penitencia y la búsqueda de la salud del peregrino y sus familiares. La imagen más importante del santuario, a la que se solicita la intervención divina, es el Cristo de Chalma, también llamado el Señor de Chalma; sin embargo, en las cuevas circunvecinas se encuentran las imágenes de san Miguel Arcángel y santa María Egipciaca, a quienes también se encomiendan los peregrinos (1 y 2).

Este centro de peregrinación tiene orígenes prehispánicos. En el siglo XVI, los frailes agustinos, encargados de la evangelización de la zona, se encontraron con un culto indígena al dios Oztotéotl, cuya imagen se hallaba en una cueva en la barranca de Chalma. Oztotéotl significa literalmente "el dios de la cueva" y algunos autores suponen que se trataba de una encarnación de Tláloc (3). Otros argumentan que este dios en realidad era una de las representaciones de Tezcatlipoca, en particular de su representación femenina, Tlazoltéotl (2) (4). Hobgood señala que hay evidencias para suponer que el culto prehispánico en Chalma se dirigía a tres deidades: Tláloc, Tlazoltéotl y Huitzilopochtli (1). Cuando los agustinos se percataron del culto a Oztotéotl, decidieron reprimirlo y suplantarlo con un culto cristiano. Así, según los documentos de la orden, la imagen de Jesús crucificado aparece milagrosamente en 1539, en la cueva del dios nativo y lo destruye; como el milagro sucedió alrededor de un 8 de mayo, es decir, del día de san Miguel Arcángel, este santo quedó como patrono de Chalma (2). Hobgood supone que el uso dado a la imagen de san Miguel por los agustinos, tenía como finalidad suplantar el culto a Huitzilopochtli en ese lugar (1). Este autor también señala la representación de santa María Egipciaca como una substitución al culto de Tlazoltéotl, la diosa del amor carnal y encargada de limpiar a los penitentes de impurezas. Según la tradición cristiana, santa María de Egipto fue una prostituta antes de su conversión, de manera que su imagen en Chalma resultaba particularmente apropiada.

En la actualidad, las peregrinaciones que visitan el santuario son de dos tipos: las estructuradas formalmente y las informales. Las primeras se organizan mediante el sistema de mayordomías, donde una corporación de individuos se encarga de movilizar a todo un pueblo que marcha en conjunto al santuario. En este tipo de peregrinaciones se llevan las imágenes de los santos patrones del pueblo de origen para que visiten al Señor de Chalma. El contingente se compone de varios grupos, entre los cuales destacan los danzantes, individuos que van a bailar en el patio del santuario con el fin de hacer una "promesa", o pedir un favor al santo patrono o al Señor de Chalma (1 y 2). Las peregrinaciones informales pueden ser tanto individuales como masivas, pero sin la rigurosa organización de las dirigidas por los mayordomos; la promesa del peregrino se hace directamente al Señor de Chalma, no al santo patrono de su pueblo de origen.

Existen muchas rutas de peregrinación y en cada una de ellas hay ciertos lugares especiales que se marcan colocando cruces, arreglos florales, exvotos y milagritos —objetos que codifican el motivo particular de un peregrino para realizar el viaje—. La localidad de El Ahuehuete es de suma importancia para todas las peregrinaciones que, como etapa final de su recorrido, toman el camino de Ocuilan a Chalma. Como su nombre lo indica, allí crece un inmenso ahuehuete (Taxodium mucronatum) donde los peregrinos cuelgan exvotos, arreglos florales y los cordones umbilicales de sus hijos más pequeños para que crezcan sanos. Al pie del árbol nace un río cuya agua es popularmente concebida como curativa (l y 2).

Una de las peregrinaciones con características sobresalientes es la que realizan los ahuizotes de Xalatlaco, Estado de México, y pueblos circunvecinos. Los ahuizotes son los graniceros de estas localidades y están organizados en una hermandad subdividida en varios pueblos (V. granicero). Cada uno de éstos tiene un jefe que recibe su confirmación en Chalma. El santo patrono de esta hermandad es san Miguel, de manera que en su día, los ahuizotes realizan una peregrinación a Chalma para "dar gracias". Curiosamente, en este día se celebra la fiesta de san Miguel en Chalma, la única fiesta religiosa organizada por el clero de esta ciudad. Es precisamente un oficial de la Iglesia quien corona al jefe ahuizote cuando los graniceros llegan en peregrinación (2).

Todos los peregrinos que van al santuario deben observar una serie de preceptos morales. Los que hayan hecho "promesas" no deben quebrantarlas, porque si lo hacen pueden sufrir una enfermedad como castigo (2). Las relaciones sexuales están totalmente prohibidas durante la peregrinación; se dice que quienes no observan esta regla se convierten en piedras. Algunos peregrinos patean las piedras que encuentran en el camino en dirección del santuario para que el Señor de Chalma se apiade de ellas y les restituya su forma humana (1).

Índice de Autores


(1) Hobgood, J. J., 1968.

(2) Giménez, G., 1978.

(3) Quezada Ramírez, N., 1972.

(4) Burkhart, L. M., 1989.

DM