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merolico

Personaje que se encuentra en espacios abiertos y públicos de las ciudades, que se distingue por su forma de pregonar a viva voz —para llamar la atención, mediante un lenguaje repetitivo, rebuscado y a veces cantinflesco— sus productos, que son por lo común baratijas, remedios medicinales y objetos de propiedades mágicas.

Este personaje trabaja en calles, plazas y jardines populosos, en donde suele marcar el suelo con gis, limitando su espacio de trabajo. Carga con maletas de las que extrae objetos tales como frascos con pomadas y líquidos diversos, hierbas, jabones, pieles y talismanes. Muy comúnmente lleva consigo culebras u otros animales que manipula a lo largo de su pregonar, para reforzar la atención del público que se concentra a su alrededor. Su discurso está siempre dirigido a mantener la atención con el firme propósito de convencer sobre las múltiples y maravillosas propiedades de sus mercancías (1 y 2).

Resulta frecuente que el uso de este mexicanismo se aplique, en general despectivamente, al charlatán y embaucador, y "... al individuo presuntuoso que habla cosas sin sustancia" (3:117).

Ambas acepciones están relacionadas con el origen del término que, según Santamaría en su Diccionario de mejicanismos y citando a Luis M. Rivera, alude a un personaje del siglo XIX:

....por los años de 1864 a 1865... llegó a la capital un aventurero polaco que decía ser su nombre Meroil-Yock, y quien se hacía pasar por un gran médico, poseedor de drogas de infalible efecto para la curación radical de todas las enfermedades habidas y por haber, las cuales pregonaba en la mismísima plaza principal de la ciudad de México desde lo alto de una carreta... Por lo pronto hizo bastante ruido el charlatán y se ganó buenas monedas, pero luego se descubrió que no era mas que un pícaro enbaucador, incapaz de curar siquiera un constipado, y por esto, la ingeniosa sátira popular le adulteró el nombre Meroil-Yock por el de merolico, calificativo con que desde entonces designamos a los médicos ramplones y a los charlatanes... (3:117).

Simoni et al. realizaron un estudio para determinar la efectividad de los merolicos como comunicadores y su posible incorporación a los programas de educación en el campo de la salud. Los resultados revelan que son muchas las personas que escuchan a los merolicos, que les dan crédito y que modifican su comportamiento en materia de salud de acuerdo con lo que aquéllos dicen. Concluyen que: "Todo esto constituye un poderoso argumento a favor de la integración de los merolicos o sus equivalentes en otros países a los programas actuales de salud pública" (4:470).

Índice de Autores


(1) Argueta Pérez, J. et al., 1988.

(2) Baytelman, B., 1986.

(3) Santamaría, F., 1983.

(4) Simoni, J. J. et al., 1983.

SM y MM