Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Thit´om

Huasteco. De thit´al calentar y secar con fuego. Sinónimo(s): ilaalix, tsalpath (1).

Terapeuta tradicional cuya denominación alude a una asociación con el calor, como manifestación de fuerza y poder.

La persona destinada a ser curandero, es identificada por los huastecos desde su infancia; sufre desmayos, conocidos como ts´ebtsinal, en los que se asegura viaja el alma del señalado al Akan an k´ay´laal, "al pie del cielo", en donde recibe la instrucción necesaria. Desde temprana edad, posee la facultad de soñar y ver lo que pasa inadvertido para los demás, distinguiéndose por prestar mayor atención a lo que dicen los curanderos sobre plantas, deidades, rezos y ofrendas. El periodo formal de aprendizaje transcurre al lado de un viejo y experimentado curandero, quien delega parte de sus poderes a su pupilo. Se dice que el novato adquiere la mayor parte del saber médico en los sueños, pero si llega a enfrentarse a un caso difícil, puede consultar a su maestro.

Se habla de la existencia de cuevas a las que acude con el interés de "recibir" ciertos cristales, con los que podrá hacer sus observaciones diagnósticas y visualizar la enfermedad; se señala que a través de estos trozos de cristal de roca, puede ver imágenes relativas a la salud de sus pacientes, pues percibe la concentración del mal en determinadas partes del cuerpo. Para establecer la gravedad y el pronóstico de vida, se auxilia de los datos que le revela el pulso; si éste se localiza en la muñeca, es síntoma de una enfermedad leve; si lo ubica en el codo, estima que se trata de un estado grave; pero si sólo lo detecta en el hombro, el pronóstico es fatal. El thit´om es un gran conocedor de la herbolaria medicinal y de los recursos de origen animal y mineral. Sin lugar a dudas, lo que le distingue del hombre común es el tipo de discurso que usa en las ceremonias e invocaciones del poder divino, pues el tsalap, es decir, la inteligencia y habilidad de cada curandero, se manifiesta a través de la fuerza y poderío de sus palabras. Con aquél asegura la comunicación con las deidades y establece una atmósfera propicia para el entendimiento con su paciente.

Índice de Autores

(1) Alcorn, J. B., 1984.

SM