Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Tlamatini

Náhuatl, persona de conocimiento, sabio. Pl. tlamatijketl (1 y 2).

En poblaciones de origen nahua de Hidalgo y Veracruz, denominación que recibe el curandero.

El tlamatini de la huasteca hidalguense cura una gran gama de padecimientos, adivina la suerte del enfermo, y se encarga de efectuar las ceremonias relacionadas con las actividades agrícolas invocando a los dioses del agua, de la fertilidad y de la tierra. Su vida está predestinada, pues la vocación "se trae de nacimiento". Se le reconoce desde sus primeros días de vida, ya que presenta ciertas señales físicas y determinados estados de salud: el cabello detrás y debajo de sus orejas se enrosca, en ocasiones puede presentar hasta tres remolinos, y tiene una formación de pelo entretejido a manera de trencita, que los lugareños llaman "el papa", y que no debe cortarse, pues en tal caso enfermaría continuamente; cuando empieza a caminar manifiesta "el adelgazamiento", un cuadro caracterizado por calentura, dolor de cabeza, vómito, falta de apetito y, por ende, una notable pérdida de peso. Es curado entonces por un tlamatini, quien por medio de sus técnicas adivinatorias se entera y notifica a los padres que se trata de una manifestación iniciática. Ya adulto, dice experimentar "oscurecimiento de la vista", señal última que indica que el individuo está comprometido a ayudar a sus semejantes; esta pérdida temporal de la visión por un lapso de cuatro horas, se presenta periódicamente cada dos o tres meses, sin cambios aparentes en sus ojos. El curandero atiende de nuevo al iniciado y le comunica que ha llegado el tiempo de ejercer; si no lo hace, se expone a padecer enfermedades más graves, como trastornos mentales que pueden causarle grandes sufrimientos e incluso la muerte.

Aceptado el cargo, es presentado a la comunidad, a los dioses y a los cerros por un tlamatini experimentado, durante una ceremonia en la que se ofrenda a las divinidades de los cerros en medio de una gran plegaria, finalizando el ritual con una comilona colectiva. Entonces el novato "echa el maicito", determinando cuáles han de ser los lugares específicos en el cerro en los que efectuará sus rituales y ofrendas, acreditando así el inicio de sus servicios a la comunidad (1).

En Puyeyaco, Veracruz, el tlamatini también llamado tepahtiana, es reconocido como persona de conocimiento con estatus ambivalente, pues puede tanto curar como dañar a sus semejantes.

No existe un patrón predeterminado explícito de iniciación y aprendizaje; la persona que desee ser curandero, se somete a un periodo de formación bajo los oficios de un curandero experimentado. El aprendiz acompaña a éste en sus terapias y rituales. Gradualmente se le delegan responsabilidades en las que demuestra sus conocimientos y habilidades. Cuando el maestro considera que el novato está preparado para ejercer en forma independiente, efectúa una ceremonia en que comunica la existencia del nuevo tlamatinia los espíritus de los antepasados. Éste deberá acreditarse entonces ante un grupo de personas que confíen en sus poderes, manteniéndolos como clientes; de no ser así, se entiende que no era su destino el poder ayudar a sus semejantes. Buena parte de sus procedimientos curativos están encaminados a eliminar los aires, ehecatl, del cuerpo, pues los considera principales agentes causales de enfermedad y contaminadores de casas y campos. En sus ceremonias terapéuticas recurre muy frecuentemente a las limpias, oraciones y ofrendas; también a la prescripción de hierbas medicinales, y a ciertos elementos incorporados de la medicina occidental (2).

Índice de Autores

(1) Hernández Cuéllar, R., 1982.

(2) Sandstrom, A. R., 1978.

SM