Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Mayas.
La población

Los mayas constituyen un numeroso grupo indígena, culturalmente homogéneo que se asienta en la península de Yucatán, en los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Uno de los factores que ha contribuido a mantener esta uniformidad cultural entre los indígenas de estos tres estados, es el hecho de que dicha península constituye una provincia fisiogeográfica y, desde el punto de vista político, se mantuvo como una sola unidad por largo tiempo; en 1858 se hizo la primera división para constituir el estado de Campeche, y en 1902 se hizo la segunda, para formar el territorio de Quintana Roo, que 72 años después se convirtió en una entidad más de la República.

Su lengua, el maya peninsular, pertenece al grupo Maya-Totonaco, según la clasificación propuesta por Swadesh y Arana. Esta lengua no sólo es el idioma de la población indígena; también un numeroso sector mestizo la habla por considerarla de gran utilidad y como un elemento de prestigio.

Los datos proporcionados por el XI Censo general de población y vivienda (1990), revelan una población maya de 860 897 individuos a nivel nacional, de los cuales 147 377 corresponden al estrato de cero a cuatro años de edad y 713 520 son hablantes de esta lengua de cinco años y más. De estos últimos, 70 247 se registraron en Campeche, 120 846 en Quintana Roo y 512 518 en Yucatán; también se detectó un número considerable de mayas, en calidad de migrantes, en el Distrito Federal, Estado de México, Tabasco y Veracruz.

La península de Yucatán se sitúa en el extremo sureste del país y abarca 140 303 km2, de los cuales 50 952 corresponden a Campeche, 38 508 a Yucatán y 50 843 a Quintana Roo. Se trata de una extensa planicie calcárea con ligeras ondulaciones y cubierta por una delgada capa de suelo; que carece de escurrimientos superficiales, salvo en la parte sur de Campeche y Quintana Roo; por lo común, el agua disponible es obtenida de pozos naturales y artificiales, aguadas y cenotes que abundan en la zona. El clima predominante es cálido húmedo con una temperatura media anual de 26°C y una precipitación que fluctúa entre 750 mm en el noroeste y 1 500 mm en el sureste. La cubierta vegetal está compuesta por distintas asociaciones de tipo tropical; en Campeche y Quintana Roo se encuentran las selvas de mayor talla, donde algunos de los principales componentes florísticos son: caoba, cedro, ramón, guanacastle, chechem, ceiba, palo mulato, chico zapote, guarumbo, guayacán, tsalam, copal, diversas especies de palmas y epífitas, entre muchos otros. Asimismo, existe una gran abundancia de ecosistemas inundados en forma temporal o permanente, constituidos por distintos tipos de mangle, gramíneas, leguminosas y palmas, entre otras especies. En el estado de Yucatán, las asociaciones vegetales se caracterizan por una altura más modesta, con muchos de los elementos florísticos antes mencionados. La fauna es rica y variada; dentro de los mamíferos se encuentran el venado cola blanca, venado yucateco o temazate, jabalí, tejón, tepezcuintle, cereque, mono araña, mono aullador, armadillo, jaguar, puma, tigrillo y ocelote. Las aves también son abundantes, sobre todo en las regiones pantanosas y selváticas cercanas a la costa; entre ellas se pueden mencionar diversas especies de garzas, cigüeñas, ibis, espátulas, aves de rapiña, gallináceas y canoras. Cocodrilo de pantano, cocodrilo de río, iguanas, lagartijas, serpientes y varias especies de tortugas conforman el grupo de los reptiles.

La principal actividad de subsistencia de los campesinos mayas es la agricultura, que se practica siguiendo la técnica de roza, tumba y quema; el uso de maquinaria agrícola es casi nulo debido a que la capa de suelo es muy delgada y pedregosa. En promedio, cada familia cultiva un terreno de 3 a 4 ha por un mínimo de dos o tres años que posteriormente abandonan debido al gran número de malezas que lo invaden. El maíz, que es el principal cultivo se intercala con frijol, chile y calabaza, productos que constituyen parte importante de la dieta maya; asimismo cultivan hortalizas y árboles frutales como papaya, naranjo, limón, mandarina, aguacate, guanábana, plátano, coco, guayaba, nanche, ciruela y guaya, cuyos excedentes suelen vender en las plazas públicas. Eventualmente, la cacería contribuye al mejoramiento de la dieta en cuanto al suministro de proteína de origen animal, aunque a veces las piezas son vendidas para obtener algunos ingresos. La cría de ganado mayor es muy escasa y nada recomendable debido al bajo rendimiento que permiten los ecosistemas de la península, por lo que los mayas se limitan a la reproducción doméstica de aves y cerdos. Por su parte, la apicultura destaca como una de las principales actividades que generan ingresos importantes a la economía familiar. La explotación de maderas preciosas como el cedro y la caoba para fines de ebanistería, y de maderas duras como el chechem y chicozapote para la fabricación de durmientes, se sigue practicando, si bien las concesiones han caído en manos de particulares. Otras actividades que generan una importante cantidad de ingresos son la extracción de! látex del chicozapote para la elaboración del chicle, y el corte de hojas de guano para el techado de casas y demás construcciones.

Pese a lo anterior, la creciente-disminución de la productividad de los suelos, aunada a otros factores, ha influido para que gran número de campesinos jóvenes abandonen las labores agrícolas para emplearse como asalariados en distintos oficios en las cabeceras municipales y ciudades importantes de la península.

Para los quintanarroences, la pesca merece una mención aparte, pues quizá esta actividad sea la que mayores ingresos genere, en particular para los que se dedican a la captura de langosta, cuyo mercado está dirigido fundamentalmente a la exportación y a los centros turísticos de la misma entidad, vendiéndose el producto a precios muy elevados.

La vivienda típica del pueblo maya es la palapa, una estructura hecha a base de troncos con techo de dos aguas sobre una superficie apisonada. Las paredes se construyen con troncos delgados amarrados con bejucos, y el techo, con hojas de guano entretejidas; las casas normalmente cuentan con dos puertas opuestas para permitir ¡a circulación del aire. Cada vivienda se encuentra rodeada por un solar en el que se cultivan diversos frutales y hortalizas. Otras construcciones anexas son la cocina, el gallinero y la porqueriza.

Los servicios primarios de agua entubada y energía eléctrica, están disponibles en más del 50% de los poblados indígenas, no así el drenaje, que sólo existe en las cabeceras municipales y ciudades importantes. Los tres estados se encuentran bien comunicados por una vasta red de caminos pavimentados, de terracería y brechas que comunican a los distintos asentamientos. El correo y las telecomunicaciones están presentes en la mayoría de los pueblos importantes.

Asimismo, los servicios de salud están polarizados a las zonas urbanizadas y sus alrededores; tal el caso de Mérida y poblados circundantes en el estado de Yucatán, en donde se concentran más del 70% de los esfuerzos institucionales de salud pública en dicha entidad. En Yucatán existen 43 unidades médicas del IMSS-Solidaridad que dan atención a población indígena; en Campeche se cuenta con 35 de estas unidades, además de los menos numerosos centros de salud de la SSA que proporcionan atención en los tres estados de la península.

Dentro de las principales causas de morbilidad reportadas en 1991 por la Secretaría de Salud en jurisdicciones que cuentan con más de 40% de población indígena, en los tres estados que conforman la península, destacan: infecciones respiratorias agudas, infecciones intestinales y las mal definidas, ascaridiasis, amibiasis, dermatofitosis y dermatomicosis, traumatismos y envenenamientos, angina estreptocócica, diabetes mellitus, paratifoidea y otras salmonelosis, hipertensión arterial, sarna, conjuntivitis viral y varicela.

Los tres estados cuentan con organizaciones de médicos indígenas: en Yucatán se encuentra la sede de la OMIMPY (Organización de Médicos Indígenas Mayas de la Península de Yucatán) constituida en 1989, que trabaja en cuatro regiones -Maxcanú, Peto, Sotuta y Valladolid- las cuales operan coordinadamente y agrupan a más de 240 practicantes de la medicina tradicional.

En Campeche están el Consejo de Médicos Indígenas del Camino Real (COMICAR), integrante de la OMIMPY, constituido en 1992, con 90 agremiados y una cobertura de 32 localidades de los municipios de Calkiní, Hecelchakán y Tenabo; y el Comité Local de Médicos Indígenas de Los Chenes, también integrante de la OMIMPY, fundado en 1986 que agrupa a más de 65 terapeutas de la región de los Chenes.

En Quintana Roo se encuentran la Organización de Médicos Tradicionales de Quintana Roo (OMTQR), creada en 1989, con 70 curanderos de Felipe Carrillo Puerto, Nuevo X´Can y José María Morelos; y la Organización de Médicos Tradicionales Indígenas de la Zona Norte del Estado de Quintana Roo (OMTIZNEQR) "Jul-Kin", con sede en Nuevo X´Can y con más de 40 integrantes de los municipios de Lázaro Cárdenas y Cozumel.

Pese a la notable influencia del culto católico, los mayas conservan aún profundos rasgos de sus antiguas creencias, particularmente en lo relativo a la existencia de ciertos seres sobrenaturales, como las deidades que protegen los poblados, las selvas, los animales del monte y las milpas. Estos son los yumtziloob, los balamoob, los chaques y los alux, a quienes hay que ofrendar y reverenciar con ceremonias o actos propiciatorios para así ser recompensados con buenas cosechas y éxito en otras actividades como la caza y la apicultura; pero si, por el contrario, se cometen faltas a las obligaciones con dichos entes preternaturales, éstos tienen motivo suficiente para castigar al trasgresor mediante enfermedades.